¿Qué es para mí el Nordic Walking?

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Hace muchos años que tengo la necesidad de realizar ejercicio físico y reconozco su importancia para el cuerpo y la mente.A

Sí, de manera más o menos profunda he hecho deporte desde mi adolescencia: baloncesto, gimnasia deportiva, natación, pádel, yoga... Algunas actividades me han resultado más atractivas o divertidas que otras, sea por haberlas practicado en equipo, por cómo me hacían sentir o por el simple hecho de saber que era “bueno para la salud”. Sin embargo, a excepción del yoga, que sigo practicando, nunca he conseguido llegar a tener suficiente interés como para perpetuar estas actividades en el tiempo y que se convirtieran en una constante en mi vida cotidiana. He ido y venido constantemente, he saltado de unas a otras, por épocas y con más o menos entusiasmo.

Durante uno de mis bajones de motivación, empecé a pensar que me faltaba contacto con la naturaleza al hacer ejercicio físico. Y acerté.

Por casualidad, acabé encontrando en internet la Escuela de Nordic Walking Lugo, y pensé que era buena idea probar, aunque quizás sin más esperanza que la de añadir una actividad más al periplo previo. Lo único que sabía de NW era que se usaban bastones y unas ligeras explicaciones durante una pequeña caminata años atrás.

Inicié el curso y me encontré con una actividad con una gran coherencia técnica. Ningún movimiento corporal en NW se realiza al azar: todo se sostiene en dotar al cuerpo de equilibro y fuerza durante la marcha, para lo cual se utilizan los bastones como apoyo. La sensación inicial fue la de tener que resetear la forma en que caminaba, lo cual me resultó un reto muy interesante, porque caminar es algo que se da por descontado y en donde generalmente uno no activa la conciencia corporal (algo a lo que sí estoy acostumbrada cuando practico yoga). Salvado este primer reto, en donde inevitablemente todos nos sentimos patosos, poco a poco se van automatizando los movimientos, la forma de soltar y recobrar los bastones, la amplitud del paso, la coordinación de brazos y piernas... ¡Y a empezar a caminar!

Desde ese primer día de curso he intentado ir mejorando poco a poco la técnica en todas las salidas,  pero lo fundamental es que todo este proceso se realiza en entornos naturales, con la vegetación, los ríos, los bosques y el aire puro como acompañantes en la marcha. Y, por supuesto, también en compañía de otras personas que comparten todas las sensaciones que produce caminar en equilibrio en estos contextos. Cada uno a su ritmo, pero en grupo, sea en silencio, sea conversando.

De mi incursión en el NW me estoy beneficiando en muchos aspectos, tanto física como mentalmente, pero me gustaría destacar la sensación de “oxigenación” que produce realizar esta actividad, seguramente producto de activar todo el cuerpo de forma regular y equilibrada en un entorno natural. Siempre me lleva a respirar bien, y eso me da motivación para continuar caminando, aunque haya dificultades en el trayecto, aunque esté subiendo una cuesta empinada, aunque tenga un día más cansado. No se claudica, se sigue de un modo sostenido, intenso pero llevadero, algo exigente pero fluido al mismo tiempo. Una sensación que nunca había conseguido tener realizando ninguna otra actividad aeróbica.

El NW es una actividad saludable en todos sus aspectos, pero quizás lo que más me gusta pensar en en este momento es que la podré sostener en el tiempo a lo largo de mi vida, dado que simplemente (!) se trata de caminar.

Pero de caminar BIEN.
 
 
 NANCY BOBILLO GARCÍA

Walker Nordic Walking Lugo